Historia y Ciencias Sociales
América Latina
Albert Einstein
Clima Americano
Método Histórico
Historia como Ciencia
La Infosociedad
Educación Chilena
Poblamiento Americano
América Precolombina
Descubrimiento y Conquista de América
Emancipación Americana
CANADÁ
BOLIVIA
CHILE

URUGUAY
PARAGUAY
Conflictos I
Conflictos II
Valparaíso
Clima Americano

Climatografía Americana


Características Climáticas de América Central

La temperatura en Centroamérica, que está situada entre el trópico de Cáncer y el ecuador, varía más en relación con la altitud que con la latitud. Se distinguen tres principales zonas climáticas: la tierra caliente, que se extiende desde el nivel del mar hasta los 910 m de altitud y tiene un promedio de temperatura anual de 24 ºC; la tierra templada, que se extiende desde los 915 m hasta los 1.830 m y tiene una temperatura media anual de 18,3 a 24 ºC; y la tierra fría, que comprende la zona situada entre los 1.830 y los 3.050 m, con un promedio de temperatura anual de 12,8 a 18,3 ºC.

Las costas caribeñas y las vertientes de las montañas orientales reciben el doble de precipitaciones anuales que la costa del Pacífico y las vertientes de las montañas occidentales. La relativa sequedad de las laderas de la costa del Pacífico se debe a la presencia de aire frío estable producido por la corriente fría de California. Esta corriente, como la de Humboldt, que corre paralela a la costa peruana, enfría el aire e impide la absorción de vapor de agua, reduciendo así las posibilidades de precipitación. Por el contrario, los efectos del agua templada del mar Caribe permiten que el aire absorba abundante humedad, que es transportada después por los vientos predominantes del Este. La condensación y los aguaceros tienen lugar cuando los vientos fluyen hacia arriba y caen sobre las altas laderas de Centroamérica. Las precipitaciones son más intensas en la costa de los Mosquitos, en el extremo oriental de Nicaragua. San Juan del Norte recibe un promedio aproximado de 6.350 mm de lluvia al año.


Características Climáticas de Sudamérica

En Sudamérica dominan los regímenes climáticos relativamente templados. El subcontinente es atravesado de una región a otra por la línea ecuatorial como un gran cinturón de clima tropical húmedo, que cambia gradualmente en extensas zonas en el norte y en el sur, donde la duración de la estación de las lluvias y la cantidad de precipitaciones disminuye. Estas zonas tienen veranos húmedos e inviernos secos, y están sometidas a prolongadas sequías, que constituyen serios problemas, especialmente en el noreste brasileño y las costas del norte de Venezuela y Colombia. Las regiones lluviosas y de clima húmedo-seco tropical se extienden a lo largo de la costa pacífica de Colombia y Ecuador, pero son muy marcadas en el sur por una brusca transición en Perú y norte de Chile, cuyas costas son áridas. En la mitad septentrional de Sudamérica, los Andes constituyen la única región de clima frío del subcontinente. Las temperaturas disminuyen a medida que aumenta la altitud. El clima tropical de los valles y de las faldas de las montañas se torna en subtropical en las elevaciones intermedias, y finalmente da paso al frío alpino en las cumbres andinas. Sudamérica posee un clima templado, principalmente al sur del trópico de Capricornio, los inviernos varían entre frescos y fríos, y los veranos de frescos a calurosos. El sur de Chile recibe intensas precipitaciones debido a las tormentas ciclónicas que soplan tierra adentro desde el Pacífico procedentes del Oeste.

La frecuencia de las tormentas, fuertes en el invierno, disminuye hacia el norte de Chile, resultando una región con clima mediterráneo, con inviernos suaves y húmedos y veranos templados y secos. Esta región da paso gradual al desierto, que se extiende a lo largo de la costa hasta el norte de Ecuador. En la costa chilena se encuentra el desierto de Atacama, uno de los lugares más secos del mundo. Al este de la región meridional de los Andes prevalecen condiciones de total ausencia de humedad y de una completa aridez. En las pampas y en las tierras altas del sur brasileño, sin embargo, los veranos tienden a ser húmedos, y en los inviernos las tormentas ciclónicas traen lluvias y tiempo fresco. En las tierras más altas se producen nevadas ocasionales y las heladas se extienden hacia el norte del trópico de Capricornio, por lo que pueden causar grandes daños a la agricultura.


Huracán

Es un ciclón tropical migratorio, con fuertes vientos y lluvias, que se origina sobre los océanos en algunas regiones próximas al ecuador, en particular aquél que surge en las Antillas, incluso en el golfo de México. Los ciclones de tipo huracán del oeste del Pacífico se llaman tifones; en Filipinas se llaman baguios y en Australia willy-willies.
La mayoría de los huracanes se forma en las zonas de calmas ecuatoriales, un cinturón estrecho caracterizado por vientos suaves, brisas leves y variables y chubascos frecuentes, que se sitúa entre los vientos alisios del noreste y los del sureste. En el Atlántico, las zonas de calmas se localizan en su mayor parte al norte del ecuador, por ello no se producen huracanes en el Atlántico Sur. En el Pacífico hay calmas al norte y al sur del ecuador, por lo tanto hay huracanes en el Pacífico Sur y Norte.

Los huracanes consisten en vientos muy rápidos que soplan de forma circular alrededor de un centro de baja presión llamado ojo del huracán. Este centro se desarrolla cuando el aire cálido y saturado de las zonas de calmas ecuatoriales se eleva empujado por aire frío más denso. Desde el borde de la tormenta hasta su centro, la presión atmosférica cae bruscamente mientras que la velocidad del aire aumenta. Los vientos alcanzan una fuerza máxima cerca de los puntos de baja presión (en torno a 724 mm de mercurio o 0,85 atmósferas). El diámetro del área cubierta por vientos destructivos puede superar los 250 km. Los vientos menos fuertes cubren zonas con un diámetro medio de 500 km. La fuerza de un huracán se evalúa con un índice entre 1 y 5. El más suave, con categoría 1, tiene vientos de cuando menos 120 km/h. Los vientos del más fuerte (y menos común), con categoría 5, superan los 250 km/h. En el interior del ojo del huracán, que tiene un diámetro medio de 24 km, los vientos se paran y las nubes se elevan, aunque el mar permanece muy agitado.

En general, los huracanes se desplazan en una trayectoria con forma de parábola. En el hemisferio norte suelen viajar primero hacia el noroeste y, en latitudes mayores, giran hacia el noreste. En el hemisferio sur la trayectoria usual empieza apuntando hacia el suroeste y luego hacia el sureste. Los huracanes viajan a velocidades variables; en las latitudes bajas éstas varían entre 8 y 32 km/h mientras que en las altas pueden alcanzar hasta 80 km/h. Las zonas en las que los vientos del huracán soplan en la misma dirección que la propia tormenta están sometidas a la máxima violencia destructiva.

A mediados de la década de 1950 se desarrolló un sistema coordinado de seguimiento de los huracanes que se ha perfeccionado a lo largo de los años. Radares, dispositivos de registro marinos, satélites meteorológicos y otros instrumentos suministran datos que permiten el seguimiento de los movimientos de cada tormenta casi desde su formación. La mejora de los sistemas de predicción e información ha permitido reducir al mínimo la pérdida de vidas, pero los daños materiales siguen siendo grandes, en especial en las regiones costeras. El huracán Gilbert, el mayor del siglo XX (1988) en el hemisferio norte, con vientos en ráfagas que alcanzaron los 350 km/h, devastó Jamaica y varias zonas de México. El huracán Mitch, que llegó a las costas de América Central en octubre de 1998, azotó la región durante varios días con vientos que superaron los 250 km/h. A los fuertes vientos se unieron destructivas lluvias torrenciales que ocasionaron la muerte de más de 12.000 personas además de enormes daños materiales.


Tifón

En meteorología, se denomina tifón al movimiento climático que se produce en una zona de baja presión atmosférica rodeada por un sistema de vientos que en el hemisferio norte se mueven en sentido opuesto a las agujas del reloj mientras que giran en sentido contrario en el hemisferio sur. Una zona correspondiente con vientos de sentido contrario se llama anticiclón. A los tifones se les llama comúnmente borrascas. El término tifón o también llamado “ciclón” se ha utilizado con un sentido más amplio aplicándolo a las tormentas y perturbaciones que acompañan a estos sistemas de baja presión, en particular a los violentos huracanes tropicales y a los tifones, centrados en zonas de presión extraordinariamente baja.


Las Corrientes Marinas

En el medio acuático se desarrolla un importante fenómeno, las corrientes marinas: son movimientos de aguas oceánicas producidas por la acción combinada del viento, las mareas y la densidad del agua, las que a su vez se originan por las variaciones de temperatura de las masas de agua de diversas latitudes, como el ecuador o el polo. Las zonas donde dos corrientes se encuentran suelen ser particularmente ricas en nutrientes y vida. Debido a estos movimientos, las aguas oceánicas han conservado durante millones de años sus características y permitido el desarrollo de diversas formas de vida. Se trata fundamentalmente de un cambio de temperatura, ya que las capas superiores del océano se calientan más de lo normal y los nutrientes son agotados rápidamente por el plancton y, luego, éste muere. Los peces, sin alimento, mueren también y algunos se trasladan grandes distancias para encontrar aguas más frías con nutrientes. Esto también afecta a las aves que se alimentan de peces, provocando mortandad y migración.


Efectos de las Corrientes Cálidas

Las corrientes cálidas van del ecuador a las altas latitudes acercándose a las costas orientales de los continentes. Las corrientes cálidas dulcifican el clima, sus valores térmicos no son tan fríos como por la latitud pudiera suponerse, pero además, las masas de aire son más húmedas, por lo que las precipitaciones son más abundantes.


Efectos de las Corrientes Frías

Por el contrario, las corrientes frías, que van de las altas latitudes hacia el ecuador, se acercan a las costas occidentales de los continentes. Estas corrientes enfrían el clima, por lo que en latitudes bajas el clima no es tan caluroso como le correspondería. Además, las masas de aire que les acompañan son más frías, y por lo tanto menos húmedas. No obstante, el gradiente de estas características es muy acusado, por lo que en la costa este de los continentes hay un notable contraste entre climas muy cálidos y fríos. Un contraste que es mayor que en la costa oeste. Esta disimetría se debe a que las corrientes cálidas son más rápidas que las frías.

Debido a esta identidad entre las condiciones del océano y las atmosféricas, las oscilaciones de las corrientes provocan en los climas períodos notablemente más cálidos, fríos, húmedos o secos; según los casos.


Fenómeno del Niño

Las fuertes lluvias e inundaciones ocurridas a través del tiempo y especialmente en los últimos años, en el norte del Perú, ocasionaron serios daños a la infraestructura socioeconómica de esta parte del país. No hay duda que estas alteraciones en la atmósfera, en el Océano Pacífico Ecuatorial forman parte del Complejo Fenómeno El Niño.

Si bien es cierto que las causas del Fenómeno el Niño aún no se conocen con exactitud, los estudios realizados hasta ahora permiten definirlo en base a su comportamiento y los efectos que han producido en los años en que se han presentado. Así pues, se puede definir en forma sintética, como la presencia de aguas anormalmente más cálidas por un período mayor de 4 meses, hundimiento de la termoclima (La termoclima es el nivel del mar que separa las aguas superficiales de mayor temperatura y menor densidad de las aguas profundas y más densas); tiene su origen en el Pacífico Central Ecuatorial, debido al debilitamiento de los vientos del Este o a su reemplazo por los vientos del Oeste, dando lugar a un fenómeno muy intenso, esto último caracterizó al Fenómeno de 1982-83 y 1997-98, habiéndose observado además de un calentamiento muy rápido y por varios meses antes al normal inicio en eventos similares. Poco tiempo después las aguas cálidas llegaron hasta Alaska y el Sur de Chile.

La presencia de estas aguas cálidas durante los Fenómeno el Niño, en la costa occidental de Sudamérica causaron grandes alteraciones en el clima, en los años mencionados, manifestándose con lluvias anormalmente torrenciales en algunas regiones del planeta y sequías en otras, Igualmente el sistema ecológico ha sufrido cambios bruscos.

En el presente tema, se expondrá en forma sintética los conocimientos que en la actualidad se tienen del Fenómeno, describiendo dentro del contexto del trabajo las condiciones normales y las alteraciones que produce el Fenómeno, como ha actuado cronológicamente, sobre todo el producido en 1982-1983, de cuyos efectos devastadores quizá los piuranos mayores se han adormecido pero que despiertan cada vez que con la ayuda del satélite se pronostica como se comportará el clima en épocas de verano.

La designación de "El Niño" se aplica a las grandes anomalías oceánicas que ocurren de tiempo en tiempo frente a las costas de Sudamérica. El Fenómeno el Niño es considerado actualmente ocasional, irregular, aperiódico y de grandes repercusiones socioeconómicas para el Perú. Las causas que lo originan no son conocidas y parece que están ligadas al debilitamiento general de la circulación de los vientos alisios del hemisferio Sur.

Si bien es cierto que las causas del fenómeno aún no se conocen con precisión, los estudios hasta ahora realizados permiten definirlo en base a su comportamiento y los efectos que han producido en los años en que se ha presentado. Las nuevas mediciones y análisis están permitiendo ampliar y mejorar los conceptos sobre causas y efectos en el sistema océano y atmósfera.

Se sabe ahora que el Fenómeno "El Niño" es definido como la presencia de aguas anormalmente más cálidas en la costa occidental de Sudamérica por un período mayor a 4 meses consecutivos, tiene su origen en el Pacífico Central Ecuatorial.

El fenómeno está asociado a las condiciones anormales de la circulación atmosférica en la región Ecuatorial del Pacífico. Considerándose como condiciones anormales cuando el esquema de circulación ecuatorial toma las siguientes tres posibilidades: puede intensificarse, debilitarse o cambiar de orientación.
Bibliografía:

* Características Climáticas de América Latina: Libro Segundo Año Enseñanza Media, Ministerio de Educación, Chile, 1989.



Ricardo Aguilar Cubillos, mayo 2001.-