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Método Histórico

EL MÉTODO HISTÓRICO


Para definir mejor lo que significa método histórico, o también llamado Método Científico de la Realidad Histórica, es necesario saber primero ¿que es método?; método deriva de las palabras griegas “meta” y “odos”, que quiere decir “el camino, la ruta por la cual se llega hacia el fin o el objetivo predefinido. Método es un procedimiento general, basado en principios lógicos que pueden ser comunes a varias ciencias; una técnica es un medio específico usado en una ciencia determinada o en un aspecto particular de esta.

La historia surgió con el fin de conocer los acontecimientos por los que los ser humano habían pasado. Por tanto, al tener como objeto de estudio un aspecto de la realidad humana, no puede extrañar ni que tenga un procedimiento para indagarla, es decir, un método, ni que éste sea disímil del que usan disciplinas cuyo objeto es investigar otro aspecto, distinto, de esa misma realidad humana. La historia es un estudio elaborado científicamente cuya finalidad es llegar a conocer al hombre y sus múltiples actividades realizadas en otros tiempos, actividades y creaciones materiales e inmateriales con las que ha cubierto el tiempo y el espacio de la tierra.

Dentro del correr de los tiempos, muchos historiadores, científicos, filósofos, y hasta estadistas, han intentado manifestar sus ideas frente al quehacer de la investigación histórica, desde puntos de vista positivistas, del materialismo histórico, de la calidad y cantidad y hasta de los tipos de fenómenos humanos, sociales y económicos, del hombre en desarrollo. Así se han generado con ellos, algunos tipos de Métodos en los cuales se expone el Método Histórico en sí, siendo los más importantes los que a continuación pasamos a describir.


• MÉTODO DIALÉCTICO Y EL MATERIALISMO HISTÓRICO:

El método dialéctico o hegeliano (por Friderich Hegel), tuvo una fuerte influencia en el desarrollo del conocimiento histórico durante el siglo XIX. Con posterioridad, el filósofo alemán Karl Marx, continuó el camino de la dialéctica, considerando que era el único capaz de explicar la presencia de una ley del desarrollo social e histórico, él creía en la dialéctica como un método lógico, apto para explicar una materia de estudio en constante desarrollo y de revelar la necesidad de su desarrollo.

Para Marx la historia del hombre en sociedad no es otra cosa que la relación fundamental hombre-naturaleza-hombre. La Historia nace y se desarrolla a partir de la primera mediación que pone en relación al hombre con la naturaleza y al hombre con los otros hombres: el trabajo. La Historia es, por consiguiente, la historia de la procreación del ser genérico del hombre por el trabajo y por las mediaciones que de éste derivan. Esto no significa que la Historia sólo "narre" el desarrollo de las fuerzas productivas: significa solamente que esas fuerzas productivas son los hechos históricos básicos que constituyen el fundamento de la Historia, quedando sobrentendido que la Historia también incorpora todo lo que deriva de ellas (y especialmente todo el proceso cultural del hombre, todas sus alienaciones y todo el producto de las alienaciones).

La Historia no tiene, pues, un fundamento diferente del resto de la realidad. Ahora bien, la realidad, como hemos visto, es dialéctica, posee un devenir. Por esta razón tiene una historia y es Historia. Y también por esto el materialismo histórico no es diferente del materialismo dialéctico: es la aplicación a la Historia de una doctrina para la que toda la realidad tiene una estructura dialéctica.

Al igual que el materialismo dialéctico consiste —en su aspecto negativo—, en primer lugar, en rechazar todo dato eterno o trascendente a la experiencia sensible, el materialismo histórico consiste también —en su aspecto negativo— en rechazar toda lectura de la Historia que no parta del hecho histórico fundamental. Niega toda lectura de la historia que consistiera en hacer sujeto de la Historia, bien a un sujeto trascendente (Dios, Providencia, Espíritu), bien a un sujeto que sólo fuera un derivado del acto procreador del hombre (ideas del hombre, nociones, Estados, Imperios, Iglesias, etc.). Rechazo, especialmente, de la filosofía hegeliana de la Historia, que la convierte en la historia del Espíritu y que pretende reducir todo lo real a objetivaciones sucesivas del Espíritu. Rechazo, también, de la "historia filosófica" al estilo de Bruno Bauer, para el que la Historia se reduce a batallas de ideas.

Ahora bien, para que la Historia sea real y fiel hay que remontarse al primer acto que el hombre realiza y que le hace diferente del resto de la naturaleza y de los animales: la producción de objetos para la satisfacción de sus necesidades. Ahí comienza la Historia y así continúa. Es verdad que la satisfacción de las primeras necesidades engendró otras, que engendraron a su vez nuevos instrumentos y relaciones de intercambio, etc.; y es verdad también que las relaciones sociales se enriquecen y se transforman con el modo social de producción. Pero en la base siempre se encuentra el hombre. La historia humana no puede hablar más que del hombre. Ahora bien, el hombre es, fundamentalmente, un complejo de necesidades que se satisfacen mediante el trabajo productivo. Si la Historia pretende narrar los hechos del hombre haciendo abstracción de ese hecho histórico fundamental, no puede atribuir las causas de los actos humanos más que a ficciones o a hechos derivados.

Existe siempre interacción entre las relaciones sociales y las fuerzas productivas. Estas determinan a aquéllas, que, a su vez, engendran necesidades y nuevos medios para satisfacerlas. Así, un cierto nivel de las fuerzas productivas dio lugar a la relación social de la propiedad privada, que reunió a su vez las condiciones para un nuevo progreso de los medios de producción.


• MÉTODO CUANTITATIVO:

Esta técnica fue definida por Jean Marczewuski, como un método de historia económica que integra todos los hechos estudiados en un régimen de cuentas independientes y que extirpa sus conclusiones en forma de agregados cuantitativos determinados, íntegra y únicamente, por los datos del sistema. Por otra parte también se entiende como un método auxiliar de otros procedimientos de investigación social.

Su utilización en la Ciencia Histórica ha sido ventajosa para la ordenación de cifras y datos referentes a los hechos económicos. Conviene tener presente que como el objeto de la historia no es la cantidad, el método cuantitativo no es propiamente un método histórico en el sentido de que haya nacido como procedimiento para conocer la realidad histórica. Al estar tomado de otra ciencia, su aplicación a la historia sólo puede servir para el conocimiento de aquellos aspectos que se encuentran aptos de por sí para que se les pueda conocer estadísticamente.

De hecho, la cuantificación supone un cambio de perspectiva; lo que interesa ya no es el hecho singular, la coyuntura, sino la permanencia estructural, que permite extraer leyes, conclusiones generales. De ahí la importancia que el cuantitativismo tendrá, aunque no es exclusiva, para la historia de los hechos económicos, demográficos, etc.


• MÉTODO MODELOS O TIPOLÓGICOS:

Debemos al polaco Jerzy Topolsky el desarrollo técnico de este concepto del conocimiento basado en fuentes, y la plena toma de conciencia de su rol esencial en la investigación histórica.

En líneas generales, podemos decir que este concepto metodológico, se sostiene sobre la tesis de que es indispensable referirse a las leyes siempre que hablemos de acciones racionales en historia. Estas pueden presentarse como afirmaciones de actos específicos en condiciones concretas. Es interesante destacar en este punto que Topolsky realiza un intento por zanjar la problemática de la explicación histórica buscando superar las posiciones extremas representadas por un empirismo lógico-formal y un racionalismo-intuicionista. En este último aspecto, reconoce un valor heurístico a la empatía en el momento que el historiador sugiere hipótesis psicológicas, pero sólo eso, ya que considera el método empático no es útil para explicar en el proceso de comprobación de hipótesis.

Su interpretación humanista de la conducta racional es sumamente restringida, individualista, ya que parte para su observación del análisis del grado de conocimientos, normas y objetivos propios del actor social de su estructura motivacional. En otros términos, el historiador debe ser capaz de reconstruir la lógica de la situación, en la cual se desarrolla una acción racional.

El fracaso de las sistematizaciones históricas ha provocado la duda sobre "si es posible formular una ley histórica que la realidad confirmaría". Esta duda se ha hecho tan general, que los intelectuales ya no se aventuran a construir, así como los filósofos de la primera mitad del siglo XIX, planes de historia universal; es un hecho, por otra parte, la incredulidad de los economistas sobre la posibilidad de controlar las fuerzas económicas. Cabe señalar la duda de ¿es necesario deducir de las dificultades del problema histórico y de los fracasos de las tentativas para resolverlo, que su solución está fuera del alcance del espíritu humano? Los fenómenos sociales instituirían, pues, una excepción, y serían los únicos que no podrían ser encadenados lógicamente a causas determinantes. Por ello los métodos históricos no necesariamente son los únicos utilizables para el estudio de la historia, si bien cada uno es útil para el entendimiento de algunos aspectos cualitativos, cuantitativos o seriales, y tipológicos, del quehacer del hombre en sociedad, y el hombre en naturaleza, cuya conducta puede ser predecida en masa, pero que tiene un margen de error, pues la conducta humana es la menos controlable, y más inestable de todos los seres vivos.



BIBLIOGRAFÍA:

 “La Sociedad Antigua”, Morgan H. Lewis.
 “Historia de las Ideas Políticas”. Jean Touchard. Traducción de J. Pradera.
 “Principios de la Ciencia Nueva”, Juan Bautista Vico.
 “El Método Histórico”, P. Lafargue.

Ricardo Aguilar Cubillos, junio 2005.-