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Durante años, la economía, la mal definición de los límites nacionales, y las necesidades y ambiciones de cada gobierno, para sacar adelante su nación o su sueño personalista, en algunos casos, ha ocasionado conflictos con países vecinos. Chile, Perú y Bolivia, se vieron envueltos en dos guerras de grandes proporciones a nivel regional. Ambas terminaron con el triunfo de Chile. Estados Unidos combatió a México para su frontera sur, y con España para tomar Filipinas, Puerto Rico y Cuba. Paraguay fue centro, en el siglo XIX y XX, de ataques por parte de Bolivia, en la Guerra del Chaco Boreal, mientras Brasil. Argentina y Uruguay formaban la Triple Alianza contra Paraguay, en 1840. Brasil logró así anexarse el Mato Grosso. En 1933 se inició el conflicto del Chaco. Y Ecuador con Perú, países hermanos, eternamente enemistados recién hasta 1999 cuando encontraron la paz definitiva. Colombia, y Perú además de Venezuela también sufrieron conflictos reiterados. Todos ellos terminarán en violentos quiebres diplomáticos entre las naciones, y en afectuosos acuerdos de paz y ayuda mutua, que fortalecerán los lazos continentales.
1.- LA GUERRA CONTRA LA CONFEDERACIÓN PERÚ-BOLIVIANA: La guerra entre la Confederación Perú-Boliviana y Chile se desató entre 1836 y 1839 y tuvo como principal escenario al territorio de lo que actualmente es la república del Perú y determinó la disolución de la Confederación. Fue entonces cuando Chile debió enfrentar un grave peligro a su libertad: la Confederación Perú-Boliviana, encabezada por su Presidente el Mariscal boliviano Andrés de Santa Cruz. Los antecedentes son los siguientes:

a) Creación de la Confederación Perú-Boliviana: Andrés de Santa Cruz había llegado a la Presidencia boliviana en 1829, como sucesor ideológico del General Sucre tras el breve segundo Gobierno de Velasco. Esto, a pesar de que Sucre jamás confió en su persona y siempre sospechó de las ambiciones personales del caudillo, cuyo amplio currículum lo mostraba con el prestigio de haber sido un ex-integrante de los Ejércitos de San Martín y Bolívar, con victorias en Zepita pero también con fracasos militares en el Alto Perú. En otro de esos curiosos cruces y versatilidades que se observaron en los primeros años de las repúblicas recién emancipadas, había sido también presidente del Perú, en el período de 1826 a 1827. Logró entonces realizar una alianza de hierro con Perú, para conquistar el antiguo imperio inca para su dominio, basándose en la teoría de que el territorio le corresponde al ser hijo de una Coya (princesa inca). Santa Cruz proyectaba simultáneamente la alianza de hierro entre Perú y Bolivia, además de la salida al océano de este último país en posiciones costeras propias y permanentes. Ambos proyectos pasaban necesariamente por un avance en territorio chileno. Éste sería el origen de las hostilidades entre Chile y Bolivia por la posesión del territorio de Atacama, posterior simiente de la Guerra del Pacífico.

b) Antecedentes del Conflicto: Las explicaciones principales de este conflicto son: La rivalidad comercial entre Chile y Perú. El no pago a Chile de un empréstito hecho a Perú, en tiempos de la Independencia. El amparo clandestino por parte de Andrés de Santa Cruz a dos barcos comandados por Ramón Freire, que se dirigieron a Chile para derrocar al gobierno de Prieto y Portales. Este intento fracasó y Portales ordenó dar un golpe a la escuadra de la Confederación, cuyos barcos cayeron en poder de Chile. El encargado de preparar una expedición hacia Perú para disolver a la Confederación fue Manuel Blanco Encalada. Portales se dirigió a Quillota para inspeccionar los preparativos, pero -en el camino- fue tomado prisionero por oficiales descontentos con su política y llevado a Valparaíso. Blanco Encalada detuvo a las fuerzas amotinadas y logró desbandarlas. En medio de la confusión, el ministro Portales fue fusilado. Este suceso conmovió al país. Además, Blanco Encalada fracasó en su expedición y firmó el Tratado de Paucarpata, que reconoció a la Confederación y comprometió a Chile a devolver los barcos capturados. . En septiembre de 1837 el gobierno de Chile estaba resuelto a acabar con la contienda. Para ello envió una escuadra al mando de Blanco Encalada y Roberto Simpson, la cual ocupó Arequipa (Perú), si bien no encontró la ayuda y adhesión que supuestamente le habían manifestado las noticias de ciertos agentes peruanos. Al verse en franca minoría, Blanco Encalada no tuvo más remedio que firmar un tratado de paz, el Tratado de Paucarpata, que establecía la devolución a Perú de los barcos apresados, el reestablecimiento de las relaciones comerciales, la retirada del ejército chileno, así como el reconocimiento peruano de la deuda reclamada. En diciembre, cuando Blanco Encalada llegó a Valparaíso, los términos del acuerdo no sólo no convencieron sino que enojaron al gobierno chileno y a la opinión pública en Chile. Tanto Blanco Encalada como Antonio José de Irisarri fueron acusados y juzgados como responsables de esta afrenta, aunque finalmente fueron absueltos. El gobierno chileno desaprobó el tratado y ordenó una segunda expedición más numerosa, bajo las órdenes del general Manuel Bulnes. En 1838, el general chileno Manuel Bulnes Prieto, al mando de un ejército de seis mil hombres, emprendió la contienda. La singularidad en esta ocasión, además del notable incremento de tropas disponibles, era la presencia del general peruano Agustín Gamarra y otros exiliados peruanos en las filas de la expedición, lo cual le confería el carácter de contienda civil peruana. El 21 de agosto de 1838 tuvo lugar el Combate de Portada de Guías, que permitió la ocupación de Lima por el ejército chileno, comandado por Bulnes. En la capital peruana se convocó un cabildo abierto que proclamó como presidente provisional del Perú al general Gamarra. A este primer éxito bélico chileno le sucedieron en enero de 1839 el Combate Naval de Casma, en donde los corsarios franceses que luchaban al lado de la Confederación fueron derrotados por Robert Simpson. Posteriormente el ejército de Santa Cruz fue completamente derrotado en la Batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. En esta batalla las tropas de la Confederación esperaban resistir la ofensiva de Bulnes parapetadas en el cerro Pan de Azúcar. Tras el combate, el general chileno Manuel Bulnes fue nombrado Gran Mariscal de Ancash por el general peruano Agustín Gamarra.

c) Consecuencias del Triunfo: La derrota peruano-boliviana significó la desintegración de la Confederación y el exilio de Santa Cruz a Guayaquil, Ecuador. Sin embargo, Gamarra prosiguió la contienda contra Bolivia. La derrota del ejército peruano en Ingaví en 1841 hizo que las tropas bolivianas del general José Ballivián ocuparan el territorio peruano hasta Arica. No obstante, ambos contendientes se avinieron a firmar una paz en 1842, previa mediación del Ministro Plenipotenciario peruano José Antonio de Lavalle. Chile logró asegurar la supremacía comercial y militar en el Pacífico Sur. Consolidar la Independencia y contribución a la unidad nacional chilena.

2.- GUERRA DE LA INTERVENCIÓN (1846-1848): Esta guerra entre Estados Unidos y México, tuvo un gran impacto en la historia de ambos países. Para Estados Unidos, ésta fue su primera guerra contra otro país, peleada casi totalmente en territorio extranjero. En esta guerra se utilizaron múltiples ejércitos, extensas líneas de municiones, el desembarco a gran escala de tropas anfibias y representó su primera experiencia en ocupar una capital extranjera e instaurar un gobierno militar para su población. Pero la guerra fue un factor de discordia para la república del norte, exacerbado por la cuestión de la esclavitud y por políticas facciosas en Washington. Otro factor negativo fue la pérdida de vidas humanas que los sobrevivientes lamentaron profundamente durante muchos años: más de 5,800 estadounidenses murieron o fueron heridos en batalla, y 11,000 soldados fallecieron por enfermedades, además de los que sucumbieron por heridas de guerra poco tiempo después de haber sido dados de baja del servicio militar. El descomunal costo económico, calculado en más de $75 millones, fue otro factor negativo. En Estados Unidos, algunos de los aspectos desagradables de la guerra se compensaron por el efecto estimulante de una serie de victorias militares y la adquisición de medio millón de millas de territorio. El descubrimiento de depósitos de oro y plata en California y Nevada fue una fuente inesperada de riqueza que contribuyó considerablemente a la economía nacional y a que la población se movilizara hacia el oeste. Aunque este nuevo territorio convirtió a Estados Unidos en una potencia continental y le proporcionó magníficos puertos en la costa del Pacífico, también alteró la armonía entre los estados libres y los esclavistas, lo cual contribuyó a provocar la catástrofe de la guerra civil norteamericana. Para México, la guerra representó una serie de tragedias. Además de las miles de muertes de militares y civiles atribuidas directamente a las batallas, la guerra dejó decenas de miles de huérfanos, viudas y lisiados. Los bombardeos de artillería y los cañonazos ocasionaron una extensa destrucción de edificios en muchas ciudades, además del daño a instalaciones portuarias y caminos. El bloqueo naval y el movimiento por tierra de miles de tropas afectaron gravemente la economía, alterando el comercio interno y externo, y el reclutamiento masivo de campesinos causó un grave descenso en la producción agrícola y mineral. La guerra también destruyó o trastornó carreras políticas y causó un caos en el gobierno nacional. Hubo siete presidentes y 10 ministerios diferentes de relaciones exteriores durante los dos años de la guerra. La inestabilidad política durante e inmediatamente después de la guerra produjo un nuevo régimen despótico y eventualmente otra guerra civil. El efecto más profundo de la guerra en los mexicanos fue psicológico. Una trágica pérdida de soldados y batallas, la humillación de tener su capital y gran parte del país ocupadas por las tropas enemigas, y la ignominia de un tratado de paz que alienó la mitad del territorio nacional (contando Texas) fueron un severo golpe. Acabó con el significado de honor y dignidad nacional, y engendró un hondo y duradero resentimiento hacia los yanquis. A la fecha, los mexicanos siguen lamentando las consecuencias de la guerra que llaman "la intervención norteamericana".

a) Antecedentes: Ya desde 1809 se venían observando pretensiones anexionistas por parte de Estados Unidos. El Virrey de la Nueva España (aún México no era independiente) de aquel entonces inicia negociaciones con el gobierno de Washington para determinar límites entre la frontera norte neohispana y Estados Unidos. De esta manera consideraba que se frenarían los ímpetus de este país. Las gestiones del gobierno colonial español concluyen con la firma de un tratado por el que España cede Florida, ya ocupada por tropas estadounidenses. A cambio Estados Unidos se compromete a no hacer más exigencias territoriales. En 1821 México logra su independencia del yugo colonial español. Dos años después (en 1823) el gobierno estadounidense reconoce a México como nación independiente y envía a Joel Robert Poinsett como representante para firmar un tratado de amistad y comercio. Se firma un tratado de límites, pero el gobierno de Estados Unidos intenta anexar Texas. Hacia 1830 miles de colonos estadounidenses se habían establecido en Texas, que hasta ese entonces había formado parte de México. Estos colonos se consideraban un territorio independiente no reconocido por el gobierno mexicano. Para evitar la guerra, el gobierno mexicano aceptó que Texas debía ser considerado como país independiente. Para los texanos, el régimen republicano centralista del general Antonio López de Santa Ana era cada vez más opresivo, y en 1835 se rebelaron (con el apoyo del gobierno estadounidense), derrotaron a un ejército mexicano y fundaron la República Independiente de Texas. Los mexicanos consideraban una injusticia que los colonos estadounidenses hubieran recibido tierras gratis en Texas con condiciones generosas. Los estadounidenses no cumplieron esas condiciones: entraron a México aceptando cumplir con las leyes del país, pero cuando se terminó el período de importación libre que les había concedido el gobierno mexicano se negaron a pagar impuestos y apoyaron el contrabando de productos mucho más baratos que traían naves estadounidenses a través del golfo de México. En 1845 Texas ingresó a la Unión Americana (EE.UU.) con categoría de estado. Se rompen las relaciones diplomáticas entre ambos países vecinos y se retira de Washington el representante del gobierno mexicano, Juan Nepomuceno Almonte. El presidente de Estados Unidos James K. Polk envió tropas estadounidenses al territorio disputado en la frontera texana. Después de una batalla entre soldados mexicanos y estadounidenses en mayo de 1846, el Congreso de Estados Unidos declaró la guerra a México. Después de que Texas declaró su independencia de México en 1836 (en esa declaración sólo había un mexicano, Lorenzo Zavala, siendo todos los demás «texanos mexicanos rebeldes» simples mercenarios estadounidenses). La República de Texas se anexó a Estados Unidos en 1845; la frontera reconocida en ese tratado fue la del río Nueces. Ese mismo año crecieron las tensiones entre los dos países sobre los territorios cuando el gobierno de EE.UU. ofreció pagar la deuda mexicana a colonos estadounidenses si México permitía que EE.UU. le comprara los territorios de Alta California y Nuevo México. La propuesta fue rechazada por el gobierno mexicano. La guerra entre México y Estados Unidos inicia oficialmente el 13 de mayo de 1846 con la aprobación, por parte del congreso estadounidense, de la ley de guerra, y culmina el 2 de febrero de 1848 con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo. No obstante lo anterior, el primer enfrentamiento entre tropas de ambos países se llevó a cabo el día 25 de abril de 1846, en lo que hoy es el Estado de Tamaulipas, cuando una patrulla estadounidense de 63 hombres, al mando del capitán Seth Thornton e internadas claramente en territorio mexicano, fueron emboscadas por tropas mexicanas al mando del General Anastasio Torrejón. Este enfrentamiento le da a James Polk (presidente de Estados Unidos) el motivo para declarar la guerra a México para después —bajo el pretexto de una indemnización de guerra— apropiarse de los codiciados territorios mexicanos de la Alta California y Nuevo México.

b) Desarrollo de la Guerra: México no estaba preparado para una guerra. El país se encontraba en la ruina económica, política y social. El ejército y sus jefes no estaban equipados ni preparados para defender al país, carecían de armas, vestuario, alimentos y espíritu de lucha (el sentimiento de patria prácticamente no existía aún). Los rifles mexicanos eran de pedernal y pólvora y los cañones eran de corto alcance mientras que los estadounidenses tenían rifles de repetición (revolucionarios en aquella época), obuses (howitzer) y cañones Paxhan de largo alcance. Por otra parte los soldados mexicanos eran escasamente recompensados y estaban mal alimentados, mientras que los estadounidenses aparte de tener un ejército regular contaban con mercenarios pagados por el gobierno, que recibían propiedades, así como su paga puntual. Después de las declaraciones de guerra, las fuerzas estadounidenses invadieron territorio mexicano en diversos puntos. En el Pacífico, la fuerza naval mando a John D. Sloat para ocupar California y reclamarla para EE.UU. debido a preocupaciones de que Gran Bretaña también intentase ocupar el área. Él se alió con colonos ingleses en el norte de California quienes previamente habían declarado una República Independiente de California y habían ocupado varias ciudades clave.



El gobierno de Estados Unidos ordena a su ejército atacar los siguientes puntos de México: Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y otros puntos hacia el sur. También invade Chihuahua (Alta California). Por otra parte, se bloquean los puertos de Tampico, Guaymas, Mazatlán y San Blas, entre otros. Mientras tanto, las tropas de la armada de EE.UU. (bajo el mando de Stephen W. Kearny) ocuparon Santa Fe (Nuevo México), mientras Kearny condujo una pequeña tropa a California donde después de algunos reveses iniciales, se unió con los refuerzos navales bajo el mando de Robert F. Stockton para ocupar San Diego y Los Ángeles. La fuerza principal guiada por Taylor continuó a través del río Bravo hacia México, derrotando a las fuerzas de Mariano Arista en la batalla de Monterrey en septiembre de 1846, tras una fiera resistencia de los regiomontanos (que a los estadounidenses les tomó semanas en derrotar). El presidente mexicano Antonio López de Santa Ana marchó personalmente hacia el norte para combatir a Taylor pero fue derrotado en la Batalla de Buena Vista el 22 de febrero de 1847. Mientras tanto, en vez de reforzar las tropas de Taylor para un avance continuo, el presidente Polk mandó una segunda armada bajo el mando del general Winfield Scott en marzo de 1847, que se transportó al puerto de Veracruz por mar, para iniciar la invasión del centro de México. Taylor casi perdió la batalla en La Angostura pero por una decisión de Santa Ana, se decide mover al ejército mexicano de regreso a la ciudad de México para sofocar una rebelión patrocinada por la iglesia y promovida por agentes estadounidense infiltrados con la iglesia, la de los Polkos. Valentín Gómez Farías se levanta en armas a favor del federalismo y Santa Ana lo apoya. El presidente de la nación, Paredes Arrillaga, pide al congreso de México le declare la guerra a Estados Unidos, y además, solicita licencia para hacer frente a las rebeliones que se producen en el país. Nicolás Bravo queda a cargo de la presidencia. De esta manera Santa Ana perdona la vida de Taylor y todos sus soldados y se retira del campo de batalla, cosa que estaba ya planeada por él y por el presidente Polk. Scott ganó el puerto de Veracruz destruyéndolo totalmente y marchó hacia la Ciudad de México con ayuda de la Mexican Spy Company (compañía de espías mexicanos), un grupo de mexicanos traidores que eran pagados por el ejército estadounidense para guiarlos, ganando las batallas de Cerro Gordo gracias a la incompetencia de Santa Ana al ordenar que no se fortificaran los cerros adyacentes. Esto le dio oportunidad al ejército estadounidense de ganar. Chapultepec, ya sin Santa Ana, cayó, no sin antes haber luchado valientemente los jóvenes cadetes de ese plantel militar, quienes murieron heroicamente. El Tratado de Cahuenga, firmado el 13 de enero de 1847, finalizó las disputas en California. El Tratado de Guadalupe Hidalgo se firmó el 2 de febrero de 1848, finalizó la guerra y otorgó a EE.UU. el control indiscutible sobre Texas así como de Arizona, California, Nevada, Utah, y partes de Colorado, Nuevo México y Wyoming. A cambio, México recibió forzadamente 18.250.000 dólares por el costo de la guerra. El término «tratado» se refiere a un acuerdo mutuo entre dos entidades capaces de decidir, en cambio este tratado no fue sino una imposición estadounidense.

c) Consecuencias de la Guerra: México perdió una gran parte de su territorio durante la guerra, cediéndolo con amargura a Estados Unidos. Santa Ana huyó al exilio a Venezuela. El general Porfirio Díaz, presidente de México de 1877-1911, se lamentaría posteriormente: «¡Pobre México! Tan lejos de Dios, y tan cerca de Estados Unidos». En EE.UU., la victoria en la guerra trajo un surgimiento de patriotismo y con la adquisición de los territorios al oeste — en 1846, EE.UU. había adquirido la parte sur de Oregon— parecía cumplir con las creencias del gobierno del «destino manifiesto del país. Mientras que el filósofo y escritor Ralph Waldo Emerson rechazó la guerra como un «medio de obtener el destino de Estados Unidos», tuvo que aceptar que «la mayoría de los grandes resultados de la historia se han logrado por medios indignos». La guerra hizo de Zachary Taylor un héroe nacional, un partidario whig (republicano) sureño, quien fue elegido como presidente en las elecciones de 1848. Sin embargo, este período de euforia nacional no duraría mucho tiempo. La guerra había sido ampliamente respaldada en los estados sureños pero fue rechazada por los estados del norte. Esta división se desarrolló extensamente debido a expectativas de como la expansión de Estados Unidos afectarían el tema de la esclavitud. En ese tiempo, Texas reconoció la institución de la esclavitud, pero México no lo hizo (la esclavitud estaba prohibida en México desde la firma de la constitución federal de 1824). Muchos abolicionistas (antiesclavistas) norteños vieron a la guerra como un intento de expandir la esclavitud y asegurar su influencia continua en el gobierno federal por parte de los dueños de esclavos. El escritor Henry David Thoreau publicó su ensayo Desobediencia civil y se rehusó a pagar impuestos para solventar la guerra. Durante el primer año de la guerra, el congresista demócrata David Wilmot introdujo una ley que prohibía la esclavitud en cualquier territorio capturado de México. Esta ley, que se conoció como el Proviso (cláusula) Wilmot causo una protesta inmediata de los sureños en ambos lados del congreso. Para los sureños, parecía que si el norte estaba dispuesto a abandonar la paridad dentro del senado, y la cláusula de Wilmot encendió la hostilidad entre las dos secciones. La ley por sí misma fue aprobada por la Casa de Representantes, pero falló en el Senado, con ambos votos en las líneas seccionales. En 1848 los demócratas (antiesclavistas) propusieron una nueva solución al tema de cuáles territorios podrían tener permiso de esclavitud, conocida como soberanía popular. Esto permitía a los votantes dentro del territorio a determinar por ellos mismos si permitirían la esclavitud dentro de su territorio. El Acta de Kansas-Nebraska en 1854 hizo más popular la soberanía popular de las tierras, deshaciendo el Compromiso de Missouri. En protesta de estas acciones, el Partido Republicano se organizó ese año con oponentes de la expansión de la esclavitud. Ulysses S. Grant, quien sirvió en la guerra bajo el comando de Taylor, consideraría mas tarde que esta guerra fue una de las causas de la Guerra Civil Estadounidense: «La ocupación, separación y anexamiento [de Texas] fue... una conspiración para adquirir territorio del cual los estados esclavistas pudiesen formar una unión americana». Muchos de los generales de la guerra de Intervención pelearon en la posterior Guerra Civil, incluyendo a Grant, Ambrose Burnside, Stonewall Jackson y Robert E. Lee.

3.- GUERRA CONTRA ESPAÑA: Esta guerra fue un conflicto armado que enfrentó a la República de Chile y el Reino de España, que comenzó con la ocupación española a las Islas Chincha en 1862 y terminó con el tratado de Paz firmado en Lima, el 12 de Junio de 1883.

a) Origen: Durante el gobierno de José Joaquín Pérez Mascayano tuvo que enfrentar la Guerra con España que en 1862 envió a América del Sur, bajo el pretexto de exploración científica de las Islas Chincha, las cuales ocupó militarmente estas islas pertenecían al Perú

b) Desarrollo de la Guerra: El 10 de abril de 1864 las fragatas españolas Resolución y triunfo terminan su cometido. Chile llevado por el espíritu de solidaridad continental declaro la Guerra a España con el cual no tenia conflicto alguno Al declarar la Guerra Chile a España en 1865 mandaba la escuadra española el Almirante Jose Manuel Pareja .este mando organizo una expedición al sur de Chile dispuesto a pedir una explicación al pueblo chileno que por adhesión a Perú había declarado la Guerra a España , la escuadra Española fondea frente al puerto de Valparaíso con las fragatas Madrid, Resolución , Berenguela , y Blanca la corbeta Vencedora y la goleta Covadonga dispuesto a humillar a Chile se envía un ultimátum que debía cumplirse paradojalmente el día 18 de septiembre día en que se debería saludar al pabellón español con 21 cañonazos , pagar tres millones de reales de indemnización por haber declarado el carbón contrabando de guerra y enviar un Plenipotenciario a Madrid para dar explicaciones a la Corona Española la escuadra chilena compuesta por la Corbeta Esmeralda y el transporte Maipú fueron puestos en pie de guerra por Juan Williams Rebolledo y sortearon positivamente el bloqueo al puerto de Valparaíso. Entre tanto el Almirante Pareja envió a la Goleta Covadonga en dirección al puerto de Coquimbo pero frente de Papudo se enfrento con la corbeta chilena Esmeralda y fue capturada por esta , la captura de la Goleta Covadonga lleva al Almirante Pareja al suicidio Días antes del Combate Naval de Papudo, el gobierno peruano fue depuesto por los revolucionarios y Mariano Prado asumió la Presidencia Prontamente se acordó el envío de su escuadra para unirse a la chilena en Chiloé y esperar allí el arribo de los nuevos blindados "Huáscar" e "Independencia", antes de iniciar operaciones ofensivas contra la flota española. El 3 de diciembre de 1865, inician la travesía las fragatas "Apurímac" y "Amazonas", y 44 días después las corbetas "Unión" y "América". En el interior, el recién ascendido Capitán de Navío Juan Williams Rebolledo, con la corbeta "Esmeralda", la Goleta Covadonga y el vapor "Maipú", habían organizado el Apostadero Naval de Abtao, en Chiloé, en dos ensenadas colindantes a la isla del mismo nombre, ubicada en la ribera norte del canal Chacao produciéndose el combate de Abtao Al Almirante Pareja Le sucedió en el mando Casto Méndez Núñez quien reitero las mismas condiciones del ultimátum , pero mediante la intervención del Comodoro estadounidense Rodgers acepto retirar las exigencias previa devolución de la Goleta Covadonga

c) Término de la Guerra: Chile contesta al Comodoro Rodgers que no devolvería la Covadonga , esto desencadena inmediatamente el Bombardeo a Valparaíso a las 9:00 de la mañana del día 31 de marzo de 1866 ,después de esto levanto anclas y zarpo hacia el norte para Chile la guerra contra España significo pérdida de la flota mercante y de su hegemonía comercial en el Pacífico (destrucción de los Almacenes Fiscales de Valparaíso). La paz con España se estableció en 1883, con un tratado firmado en Lima, el 12 de Junio de ese año.

4.- LA GUERRA DEL PACÍFICO: Mayor conflicto ocurrido entre los países del pacífico sur, durante toda la historia. Guerra que duró entre 1879 y 1883, con crudos resultados para todos los participantes. Dentro de la estructura podemos estudiarla de la siguiente forma:

a) Causas del Conflicto: Como primer antecedente, aparece el problema limítrofe entre Chile y Bolivia. Chile dominaba hasta el paralelo 23 (al norte de Mejillones), mientras que Bolivia tenía como límite el paralelo 26. Pareciera que tres paralelos no son suficiente motivo para comenzar un conflicto armado; sin embargo, abarcaban miles de kilómetros. Más al norte, las tierras de Iquique y Arica pertenecían a Perú. La riqueza salitrera que cubría el suelo de Antofagasta, hasta ese entonces perteneciente a Bolivia, era explotada por capitales extranjeros, principalmente chilenos. Esto provocó grandes diferencias entre ambas naciones, hasta que en el año 1866 se firmó un Tratado, donde se estableció que el límite entre Chile y Bolivia sería el paralelo 24, y que los productos obtenidos por la explotación minera y de guano entre los paralelos 23 y 25 serían repartidos en partes iguales entre ambos países. Sin embargo, este tratado no duró mucho tiempo, y en 1874 se firmó un nuevo acuerdo, estableciendo la renuncia de Chile a los beneficios económicos obtenidos por la explotación salitrera. Por su parte, Bolivia se comprometió a no subir los impuestos, durante 25 años, a las compañías chilenas que ya estaban instaladas en la zona.

b) La Causa Inmediata: Durante los años siguientes, tanto Perú como Bolivia pasaron por importantes cambios políticos. En 1876 Mariano Ignacio Prado fue elegido como presidente del Perú, mientras que en Bolivia se apoderaba del poder el general Hilarión Daza quien, en 1878, aprobó una ley que aumentaba en 10 centavos el impuesto a cada quintal de salitre que se exportara. Con esta decisión se estaba violando el acuerdo de 1874. El gobierno chileno se negó a pagar el impuesto, a lo que Daza respondió con la orden de rematar las salitreras que estaban en manos chilenas, aun sabiendo que esto provocaría una guerra; sin embargo, sabía que contaba con el apoyo de Perú, país con el que había firmado un Tratado secreto en 1873. Ante esta situación, el 12 de febrero de 1879 Chile rompió relaciones diplomáticas con Bolivia, y el 14, día en que se iniciaba el remate, tropas chilenas, al mando del coronel Emilio Sotomayor, desembarcaron en Antofagasta con el objetivo de impedir la acción boliviana. Quince días después, con un ejército de 7.000 hombres, Bolivia le declaró la guerra a Chile y confiscó todos los bienes que mantenían ciudadanos chilenos en otros minerales de la región. Más tarde, el 5 de abril de ese mismo año, cuando Perú reconoció la existencia de un tratado secreto con Bolivia, Chile decidió declarar la guerra a ambos países. Así, comienza la Guerra del Pacífico.

c) La Campaña Marítima: La Guerra del Pacífico tuvo distintos escenarios. El más importante fue el mar, en este caso el Océano Pacífico, que bañaba las costas de la zona en disputa. El enfrentamiento era muy desigual, ya que nuestro país contaba con una población de dos millones y medio de habitantes y un ejército de 2.500 hombres; Perú, en cambio, contaba con un ejército de 8 mil efectivos y su población era de 3 millones de habitantes. Bolivia, por su parte, disponía de un ejército de 3 mil hombres y una población de 2 millones. Las diferencias navales también eran importantes; mientras Perú contaba con cuatro acorazados, además de varios transportes y corbetas, Chile solo tenía dos y unas cuantas fragatas y corbetas bastante frágiles. La guerra se desarrolló en varias etapas, siendo la primera la campaña marítima, en la que se produjo el famoso Combate Naval de Iquique. En un intento por dominar la vía marítima, la escuadra chilena -al mando del contralmirante Juan Williams Rebolledo- bloqueó Iquique, principal puerto salitrero del Perú. Poco después se dirigió al puerto de Callao para sorprender a la escuadra peruana. En Iquique quedaron dos barcos de madera, bastante viejos, para sostener el bloqueo: la Esmeralda y la Covadonga. La primera estaba al mando de Arturo Prat y la segunda, de Carlos Condell. En la mañana del 21 de mayo de 1879, la Esmeralda y la Covadonga fueron sorprendidas por dos enormes embarcaciones peruanas, sus buques más poderosos: el Huáscar, al mando de Miguel Grau, y la Independencia, comandada por Juan Guillermo Moore. Al ver el desamparo en que se encontraban las naves chilenas, y después de un nutrido intercambio de cañonazos, Miguel Grau lanzó al Huáscar sobre la Esmeralda, espoloneándola. Al grito de “¡Al abordaje!, muchachos”, Prat saltó sobre la cubierta del buque adversario. Solo alcanzaron a seguirlo el sargento Juan de Dios Aldea y otro soldado no identificado, quienes, junto con Prat, murieron sobre la cubierta del monitor peruano. Minutos más tarde, el teniente Ignacio Serrano, sucesor de Prat, saltó con 10 ó 12 marinos, muriendo todos ellos. Después de cuatro horas de lucha, la Esmeralda se hundió y desapareció en el mar, dejando a 120 de sus defensores en el recuerdo y solo a 60 sobrevivientes. Luego del hundimiento de la Esmeralda, la Covadonga derrotó en Punta Gruesa a la Independencia. Esto salvó, sin duda, a muchos puertos chilenos. Sin embargo, el Huáscar incursionó en aguas del norte y atacó los puertos de Antofagasta, Caldera, Coquimbo, Taltal y Tocopilla. Una de las acciones más importantes fue la captura del transporte chileno Rímac, el 23 de julio de 1879, que llevaba material de guerra y 240 carabineros pertenecientes al regimiento de caballería de Yungay. Esto no hizo más que confirmar las grandes habilidades de Miguel Grau. Ante esto, la ciudadanía comenzó a protestar y exigió un cambio en la dirección de la guerra. Galvarino Riveros fue nombrado jefe de la escuadra, y Juan José Latorre tomó el mando del Cochrane, reparado en Valparaíso. Ante la imposibilidad de comenzar una campaña terrestre e invadir el sur de Perú, se llegó a la conclusión de que la única forma de lograrlo era hundiendo al Huáscar. En la mañana del 8 de octubre, las naves peruanas fueron avistadas desde Antofagasta; frente a Angamos, en Mejillones, se toparon con una división de la escuadra chilena. Luego, el Huáscar quedó entregado al ataque del Cochrane; Latorre le disparó sin parar y Grau cayó en uno de los primeros tiros. Lo mismo ocurrió con los jefes que lo suceden en el mando.

d) La Campaña de Tarapacá: El 2 de noviembre de 1879, 16 buques y transportes de guerra desembarcaron en Pisagua a diez mil hombres, al mando del general Erasmo Escala y acompañado por el ministro de guerra en Campaña, Rafael Sotomayor. Aproximadamente unos seis mil hombres, bajo las órdenes del coronel Emilio Sotomayor, partieron de Pisagua internándose en las pampas de Tarapacá. Ante esto, las fuerzas aliadas de Perú y Bolivia, al mando del general Juan Buendía, avanzaron hacia el norte. Sotomayor ocupó el cerro de San Francisco en la pampa de Dolores, dando inicio a la batalla en la tarde del 19 de noviembre de 1879. Tras el combate, Buendía abandonó el campo y Sotomayor quedó con 62 muertos y 187 heridos. El general Buendía, a pesar de su reciente derrota, logró reunir a unos cinco mil hombres, más los 1.500 que se encontraban en la guarnición de Iquique. El cuartel general chileno se equivocó en cuanto al número de la tropa enemiga, por lo que solo mandó a unos dos mil hombres, dejando a los peruanos dueños del campo. Por la noche éstos se encaminaron a Arica, mientras Chile tomaba posesión de la provincia de Tarapacá. Entre tanto, en Perú se produjeron desórdenes al saberse la noticia, y el Presidente Prado entregó el mando del ejército de Tacna al contralmirante Lizardo Montero. Sin embargo, la revolución del pueblo lo obligó a dejar su cargo en manos del vicepresidente. Más tarde, el 23 de diciembre, una revolución le confirió el poder a Nicolás de Piérola. Lo mismo ocurrió en Bolivia, donde el coronel Eleodoro Camacho le arrebató el cargo al general Daza. El pueblo eligió finalmente al general Narciso Campero.

e) Campaña de Tacna y Arica (1880): A fines de febrero de 1880 Chile había preparado su ejército para una nueva invasión. Así, 13 mil hombres desembarcaron en Ilo y Pacocha, al norte de Arica para lanzarse sobre el ejército de Tacna, apoyado por tropas bolivianas. Entretanto, el general Manuel Baquedano -que había sustituido a Escala- ordenó destruir todas las fuerzas peruanas ubicadas en la cuesta de Los Ángeles. Así, el 21 de marzo, las fuerzas chilenas cayeron sobre sus adversarios, adjudicándose el primer triunfo. Sin embargo, la felicidad no fue completa, ya que de manera repentina falleció el ministro de Guerra en campaña, Rafael Sotomayor. Durante la mañana del 26 de mayo de 1880, diez mil chilenos al mando de Baquedano atacaron a los peruanos, derrotándolos por completo. Mientras los peruanos se retiraban a Arequipa, los bolivianos se iban al Altiplano, para no volver a participar en la guerra. Baquedano perdió dos mil hombres y los aliados dejaron dos mil ochocientos entre muertos y heridos, y más de dos mil prisioneros. El entonces Presidente de Bolivia, Narciso Campero, huyó a su capital y el contralmirante Montero a Arequipa. Sin embargo, con el fin de conseguir una verdadera victoria, la meta era tomarse Arica, ocupando la fortificada plaza de la ciudad. Es así, como el 7 de junio de 1880 las fuerzas chilenas, al mando del general Pedro Lagos, se tomaron el Morro de Arica, baluarte de las fuerzas peruanas. Esta fue una de las acciones más violentas de la campaña terrestre de la Guerra del Pacífico. En ella murió más del 30 por ciento de los hombres peruanos que defendían la plaza, y el 10 por ciento de los soldados chilenos. Con la conquista de los fuertes del Morro y los de la playa, el puerto de Arica quedó finalmente en poder de los chilenos.

f) La Campaña de Lima: El gobierno del Presidente Aníbal Pinto se sentía satisfecho con los logros alcanzados hasta ese momento, tras la conquista de territorios peruanos que comprendían la región de Tarapacá, Tacna y Arica. Sin embargo, presionado por el Congreso y los partidos políticos, Pinto decidió iniciar la campaña de Lima. Es así como en los primeros días de noviembre salió de Arica la primera división del ejército chileno. José Francisco Vergara, sucesor de Rafael Sotomayor, se encargó de preparar las fuerzas chilenas que entrarían a la capital peruana. Chile había perdido a muchos hombres durante esta guerra y Baquedano no estaba dispuesto a seguir. Por lo mismo, envió al estadista Isidoro Errázuriz, secretario del ministro Vergara, para ofrecerle la paz a Piérola. Sin embargo, esto no dio resultado y Piérola, que ya había preparado a sus hombres, atacó al ejército chileno. La contienda fue desigual, ya que Chile solo contaba con cuatro mil hombres, mientras que los peruanos atacaron con quince mil. Manuel Baquedano se dirigió al valle de Lurín, a quince kilómetros al sur de Lima, con más de 20 mil hombres, mientras Piérola dirigía a 30 mil, con más de cien cañones, en San Juan, Chorrillos y Miraflores. Baquedano optó por atacar de frente el campo enemigo, mientras Lynch atacó a 400 metros del enemigo. Sin embargo, no todas las divisiones del ejército estaban presentes apoyando la causa; aunque tardó un poco, la tercera división entró al mando del coronel Arístides Martínez y la segunda hizo lo suyo más tarde. La batalla finalizó con el triunfo absoluto de nuestro país. El ejército peruano, al mando de Piérola, estaba prácticamente perdido. Solo quedaban unos cinco mil hombres de reserva en Miraflores.

g) La Campaña de la Sierra: Es la última y más larga etapa de la Guerra del Pacífico, y su nombre tiene relación con la sierra peruana, ya que desde abril de 1881 hasta junio de 1884, un grupo de batallones chilenos combatió fuertemente en las altas mesetas de la sierra de ese país contra las fuerzas contrarias. Ya bajo la presidencia de Domingo Santa María, y durante tres años y dos meses, los soldados chilenos arriesgaron su vida por el triunfo definitivo de nuestro país; a esta fracción del ejército se le denominó “División de los Batallones Solitarios”, quienes combatieron contra las fuerzas reorganizadas del general peruano Andrés Avelino Cáceres. En la sierra peruana algunas tropas regulares, además de indígenas que se les sumaron, realizaron una fuerte resistencia a la ocupación. En este lugar se desarrollaron algunos enfrentamientos armados, como el Combate de Sangra (26 y 27 de junio de 1881) y el de La Concepción (9 y 10 de julio de 1882). El primer paso del general Cáceres (Campaña de la Breña) fue la guerra de guerrillas, lapso en que ganó tiempo para formar un buen ejército de unos tres mil hombres, ocho piezas de artillería, un regimiento de caballería y el fuerte apoyo de campesinos que terminaron por incorporarse como guerrilleros. Por lo mismo, el jefe político-militar de Chile, el contralmirante Patricio Lynch, decidió que mientras no se destruyera totalmente al ejército peruano, no se podía seguir con la lucha hacia la paz. Fue así como Lynch creó la División del Centro, con tres mil hombres, con el único objetivo de conquistar la Sierra Central. En 1882, este ejército -al mando del coronel Gana- logró reducir a las fuerzas peruanas a poco más de mil hombres. El 1 de febrero de 1882 tomó el mando de las fuerzas chilenas el coronel Estanislao del Canto, comandante del Regimiento Segundo de Línea, mientras las tropas peruanas se reorganizaban para derrotar a la División del Centro, que ya se encontraba en las orillas del río Mantaro, lugar elegido por el general Del Canto como sede del cuartel general. La idea de Cáceres era encerrar a Del Canto en el valle de Mantaro, dividiendo sus tropas en tres: al mando de los coroneles Juan Gastó y Máximo Tafur, y otra a su cargo. El 5 de julio, Estanislao del Canto dispuso que la cuarta compañía del Chacabuco, al mando del capitán Ignacio Carrera Pinto, relevara una fracción del mismo regimiento. El Combate de La Concepción es considerado, hasta hoy, como uno de los hechos más dramáticos de la Guerra del Pacífico. Se llevó a cabo los días 9 y 10 de julio de 1882 precisamente en el pueblo peruano de La Concepción. La guarnición completa del regimiento Chacabuco, compuesta por 77 jóvenes al mando del capitán Ignacio Carrera Pinto, resistió durante dos días el ataque de dos mil soldados peruanos, que tuvo como resultado la muerte de todo el contingente chileno. El 9 de julio a las dos de la tarde comenzó la batalla, en la que cayó un grupo de jóvenes chilenos. Sin embargo, el ejército de Chile derrotó en forma definitiva a las fuerzas peruanas en la Batalla de Huamachuco, luego de la cual se firmó el Tratado de Ancón (1883), por el cual se puso fin a la guerra con Perú. Más tarde se suscribió un pacto de tregua con Bolivia (1884), ya que este país no aceptó firmar un tratado de paz.

h) Consecuencias de la Guerra: En Chile: Durante el transcurso de la Guerra del Pacífico, el progreso de Chile no se vio interrumpido; por el contrario, la guerra estimuló el desarrollo de la economía industrial, lo que contribuyó al financiamiento del Ejército en campaña. Terminado el conflicto, Chile consolidó su presencia en el norte del país al aumentar su territorio, convirtiéndose en el país más importante de Latinoamérica en las costas del Pacífico. Gracias a la expansión de su territorio, logró valiosas riquezas naturales que impulsaron la actividad económica del país. Durante la presidencia de José Manuel Balmaceda (1886-1891), los principales ingresos de nuestro país provenían básicamente de la industria salitrera; sin embargo, el mercado internacional era muy inestable en este sentido. Por lo mismo, Chile debía intentar estabilizarlo estableciendo un equilibrio entre la oferta y la demanda, algo no muy fácil si pensamos que la industria del salitre se encontraba totalmente bajo el control de los ingleses, los que solo buscaban beneficio personal. Es así como el gobierno -una vez terminada la guerra- se dedicó a planear la forma de reconstituir la propiedad de la industria del salitre y explotarla en beneficio nacional. Entre 1884 y 1886 se realizó una alianza entre los productores para reducir la producción, ya que en ese entonces el mercado se encontraba bastante saturado. Sin embargo, esto no dio resultado y la provincia de Tarapacá reinició su actividad productiva, logrando un gran auge junto a la provincia de Antofagasta. A raíz del mismo auge de las salitreras, muchos individuos emigraron de sus hogares para venir a Chile, entre los que se contaron trabajadores del Chile central, Bolivia y Perú, ingenieros y técnicos de Europa y comerciantes. La inmigración fue tan grande que la población de Antofagasta pasó de 5.384 habitantes en 1875, a 21.213 diez años más tarde, y la de Tarapacá, de 39.255 a 45.086, en el mismo período. Por otro lado, los aranceles sobre el salitre beneficiaron ampliamente la construcción de nuevas obras públicas, como puertos y ferrocarriles, obras sociales y refuerzos para las fuerzas armadas. También, una vez finalizada la Guerra del Pacífico se incrementaron el cultivo de trigo en el sur y la vitivinicultura en el centro, y las empresas industriales de producción de bienes de consumo se expandieron. Finalmente, y gracias a los créditos recibidos por su buena reputación, Chile modernizó sus principales ciudades, los servicios de sanidad y la educación, y realizó la construcción de grandes edificios. En Bolivia: A diferencia de Chile, la Guerra del Pacífico constituyó para Bolivia uno de los episodios más dramáticos de su historia. Su ejército fue totalmente derrotado, lo que le significó la pérdida del único territorio con salida al mar que poseía. Desde ese entonces, y hasta el día de hoy, el no tener acceso al mar ha significado un problema para esta nación. Además, el territorio que perdió a manos de Chile le significó un gran deterioro en su economía, debido a la pérdida del salitre, por lo que su crecimiento distó mucho del auge que vivió nuestro país. Por otro lado, aunque Bolivia pudo haber crecido gracias a la producción de plata, las variaciones en el precio de este metal impactaban fuertemente en la economía de esa nación, teniendo su mayor crisis en 1900, cuando su valor colapsó en el mercado internacional. Así, el estaño ocupó el lugar de la plata, como consecuencia del agotamiento de las minas europeas de este metal, momento a partir del cual los capitales provenientes del viejo continente, Estados Unidos y Chile compitieron con los capitalistas bolivianos por el control de las minas de estaño. En Perú: Al igual que Bolivia, Perú no tuvo un buen recuerdo de su paso por la Guerra del Pacífico, ya que su participación significó la derrota de sus fuerzas. A diferencia de Chile, que no detuvo su progreso durante la guerra, Perú sufrió grandes divisiones sociales; por un lado estaban los campesinos indígenas, y por el otro, los terratenientes, creándose fuertes pugnas entre ellos. Por otra parte, las principales exportaciones del país habían sido el guano, el salitre y el azúcar; sin embargo, el bloqueo de Chile a todo el territorio donde se producían, durante la guerra, había dejado al Perú en la ruina. Tras la guerra, la molestia de peruanos y bolivianos hacia nuestro país se explica básicamente por los grandes beneficios que los nitratos trajeron a Chile. Sin embargo, el triunfo chileno no tuvo que ver únicamente con la economía; las repercusiones del conflicto influyeron notablemente en las sociedades de estos tres países. Chile salió de la guerra con un ejército bastante más poderoso que el original, y la expansión de su territorio ayudó mucho al desarrollo del país. Perú y Bolivia, en cambio, enfrentaron sociedades extremadamente desmoralizadas producto del desenlace de la guerra, lo que hizo imposible un desarrollo normal de sus pueblos. Por el contrario, la Guerra del Pacífico fue el detonante que permitió a Chile consolidarse como una de las potencias sudamericanas de la época.

5.- LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA: La Guerra de la Triple Alianza fue la guerra (1865-1870) en la cual la "Triple Alianza" -una coalición conformada por Brasil, Uruguay y la Argentina- luchó contra Paraguay. La guerra comenzó a fines de 1864 con las acciones bélicas entre Brasil y Paraguay, por esto recién a partir de 1865 puede hablarse de "Guerra de la Triple Alianza". Como "Guerra de la Triple Alianza" el conflicto se desencadenó cuando el general Francisco Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco (o Nacional) del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado militarmente por Brasil. Francisco Solano López solicitó al presidente argentino Bartolomé Mitre, el permiso para que sus tropas atravesaran la provincia de Misiones rumbo a la Banda Oriental. Mitre negó tal permiso puesto que permitir que tropas beligerantes atravesaran por su territorio hubiese constituido un abandono de la posición hasta entonces neutral de la Argentina, y porque simpatizaba con el Partido Colorado del Uruguay. Ante la negativa mitrista, tropas paraguayas ocuparon la provincia argentina de Corrientes, lo cual forzó el ingreso de la Argentina en la guerra y su alianza con Brasil, aunque la entrada en el conflicto era impopular en aquel país. Brasil se favoreció entonces con la entrada de un nuevo aliado en la conflagración. La instalación de los portugueses en el Brasil significó conflictos con España que no pudieron ser resueltos ni con la Bula Alejandrina, ni con el Tratado de Tordesillas ni con los subsiguientes tratados entre los dos estados ibéricos ( tratado de Utrecht, tratado de San Idelfonso, tratado de Permuta, etc.). Si en el s XVI la provincia o gobierno del Paraguay tenía directa salida al Océano Atlántico a través de los territorio de La Guayra o La Pinería y de Ybiazá o La Vera, esto es, territorios que corresponden actualmente a los estados brasileños de Paraná y Santa Catarina, el período llamado de Unión de las Coronas durante el s XVII lejos estuvo de servir para reducir el conflicto en la región: los lusobrasileños arreciaron sus "malocas" esclavistas de bandeirantes y mamelucos al abrigo de la obligada pasividad de las autoridades españolas. Es así que en esa época son destruidas por los bandeirantes las poblaciones españolas de San Vicente de Ybiazá, Ontiveros, Villa Rica del Espíritu Santo I, Ciudad Real del Guayra, o las reducciones de San Ignacio, Loreto, Santa María del Iguazú etc. La expansión lusobraileña empero no se detuvo en La Guayra y en La Vera sino que alcanzó al curso alto del río Paraguay tras la destrucción de la ciudad española de Santiago de Jerez y las misiones del Itatín en el valle del río Mbotetey (llamado actualmente Miranda por los brasileños). Los tratados de límites entre las posesiones españolas y portuguesas fueron un intento para frenar el expansionismo del Brasil portugués (y luego del estado brasileño) pero los brasileños consideraban que los accidentes geográficos que servirían de fronteras eran muy distintos de los considerados por los hispánicos, un ejemplo de esto -y muy concerniente a Paraguay- era el río Ygurey, mientras que la opinión española -y luego la paraguaya- por muy fundadas razones consideraba que el río Ygurey era el que los brasileños llamaban y llaman Vacaria (en su curso superior) e Ivinheima en su curso inferior, los mismos brasileños llamaban "Ygurey" ( o "Igureí") al pequeño río que corre mucho más al sur y que los guaraníes e hispanos llamaron y llaman Carapá.
De este modo, al producirse la declaración de independencia paraguaya en 1811 los límites del Paraguay con el Brasil eran por el noroeste el Ygurey propiamente dicho, es decir el gran afluente del río Paraná, y al noreste el río Blanco que desemboca en el río Paraguay casi frente al Fuerte Olimpo. Más aún, Paraguay mantenía por motivos históricos y poblacionales que su jurisdicción hacia el oeste abarcaba zonas del actual estado brasileño de Paraná. Al inicio del período de la independencia respecto a España nuevamente arreciaron las incursiones brasileñas, aunque estas se atenuaron durante el gobierno de José Gaspar Rodríguez de Francia por dos motivos principales: una política económica del Paraguay que era favorable al Brasil (apertura de zonas francas en Itapuá y en Fuerte Olimpo), y una alianza de hecho contra el afianzamiento de Juan Manuel de Rosas en Argentina, tras la guerra que Las Provincias Unidas del Río de la Plata libraron con Brasil. Pero al ser derrocado Rosas en 1852 las alianzas brasileñas se revirtieron y se acentuó la presión del Imperio do Brasil para que le república paraguaya aceptara los límites pretendidos por el estado brasileño. Un efímero intento de conciliación fue la declaración de una zona neutral cuya delimitación debía hacerse por vías pacíficas. Empero, hacia inicios de los años 60 del s XIX las incursiones brasileñas volvieron a incrementarse y el pacto fue violado por Brasil al fundar el fuerte Dourados al sur del río Ygurey. Ante esto el estado paraguayo protestó pero trató de evitar una reacción bélica, en realidad hasta 1864 lo que intentó el estado paraguayo fue incrementar su poderío militar y su influencia en el Cono Sur, ese intento de acendrar la influencia en el área sería uno de los motivos de fricción con el gobierno de Buenos Aires. Sin embargo las situación fue precipitada nuevamente por el Imperio del Brasil cuando facilitó el derrocamiento del legítimo presidente de Uruguay, Bernardo Prudencio Berro y sus inmediatos sucesores y la instalación con intervención militar brasileña (incluyendo el bombardeo a Paysandú) de Venancio Flores en el "gobierno" de Uruguay, Flores era un viejo aliado de los brasileños, ante este orden de cosas, y en total desventaja, es que Paraguay se vio forzado a declarar la guerra al Brasil en 1864, ocupando (o desde la perspectiva paraguaya: reconquistando) territorios que actualmente corresponden a la mayor parte del estado brasileño de Mato Grosso do Sul. La guerra terminó -en el combate de Cerro Corá- con una derrota total de Paraguay, que conllevó incluso un desastre demográfico: la población del país, aproximadamente 525.000 personas antes de la guerra, fue reducida a unos 221.000 en 1871, de los que solamente unos 28.000 eran hombres. Según otras fuentes, murió las cinco sextas partes de su población (un millón y cuarto de un millón y medio. Se llevaron miles de niños paraguayos a los mercados esclavistas del Brasil, Paraguay perdió gran parte de su territorio (160 mil kilómetros cuadrados) y fue obligado a pagar una abultada indemnización de guerra: el préstamo de 200.000 libras recibido de Inglaterra debió saldarse con refinanciaciones que levaron la suma a 3.220.000 libras.